Palacios, Luces y Acción

Los derechos de las minorías no están sujetas al berrinche de las mayorías, si así fuera nunca podríamos esperar que las mayorías de forma voluntaria entregaran alguno. VIDA SV  ha hecho una serie de publicaciones anti las personas de la diversidad sexual, las cuales escapan de la protección de la libertad de expresión puesto que incita a la discriminación y que degrada a los homosexuales y transexuales, quitándoles su valor como seres humanos al considerarlos perniciosos para otros sectores de la población, todo enmarcado en una discursiva divisora bajo el formato de “ellos” y “nosotros”. Esto es incorrecto.

No hay nada moralmente reprochable que una persona sea homosexual, ni transexual (ver Corvino, “Whats Morally Wrong with Homosexuality?, Oxford University Press). Las autoridades médicas más importantes del mundo (Organización Mundial de la Salud, Asociación Americana de Psiquiatría, Asociación Americana de Psicología) han señalado que no hay nada de enfermo en ser homosexual o transexual, sino que se trata de elementos propios de la naturaleza humana.

En una democracia laica – es decir neutra hacia todas las creencias – existe una pluralidad de personas con una multiplicidad de pensamientos, creencias y costumbres, y que al ser una democracia dentro de un Estado de Derecho, significa que todas las personas, aún las que son una minoría, tienen los mismos derechos. Todos somos igualitos.

En este sentido, el acto efectuado de manera transparente, legítima y en apego al Estado de Derecho por Federación Salvadoreña LGBTIde iluminar con la bandera LGBTI al Palacio Nacional en el centro histórico de El Salvador, es algo razonablemente esperado en una democracia. El acto es una reivindicación simbólica para la comunidad LGBTI que históricamente ha sido excluida de la sociedad, que ha sido reducida en muchos casos a ciudadanos de última categoría y que ya no está dispuesta a seguir recibiendo esos tratos.

Con la iluminación no se remedía ninguna de las injusticias jurídicas y sociales, pero sí se da un paso en cerrar la enorme brecha moral que existe en la sociedad salvadoreña con la diversidad sexual, la cual combinada con el clasismo (el cáncer del país) ha generado la tormenta perfecta para aquellos que hemos nacido con la fortuna de ser de la diversidad sexual.

Jóvenes de VIDA SV no hagan mal uso de su privilegio, dejen de pisotear los derechos de las minorías, dejen de marginar y deshumanizar a las personas que son de la diversidad sexual, dejen de utilizar un lenguaje que incita al odio… en lugar de ello, le pedimos que salgan sus cámaras de eco, entren a los debates sociales, vayan a realidades diferentes de las suyas. Para que de esa manera puedan tener empatía para sentir la frialdad de la soledad producto de la discriminación, sentir el dolor que produce la llaga de la injustica y entiendan la desesperación de cuando uno se siente ignorado en momentos de necesidad… solamente así entenderán los actos de la población de la diversidad sexual, que no pide privilegios, es un acto lógico tras la promesa de la Constitución de que todas las personas somos iguales. Solamente se pide trato digno e igualitario ante la ley. Cuando hagan esto, entenderán que ustedes más que victimarios, son víctimas de la sociedad heteronormativa y ultraconservadora que ha sido construida entre guayaberas, camisas polo y delantales.