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Una jueza que sentenció a la homo/lesbofobia: Entrevista con Karen Átala Riffo.

Por Herman Duarte

La Corte Interamericana indicó que: “79…la noción de igualdad se desprende directamente de la unidad de naturaleza del género humano y es inseparable de la dignidad esencial de la persona, frente a la cual es incompatible toda situación que, por considerar superior a un determinado grupo, conduzca a tratarlo con privilegio; o que, a la inversa, por considerarlo inferior, lo trate con hostilidad o de cualquier forma lo discrimine del goce de derechos que sí se reconocen a quienes no se consideran incursos en tal situación.” [12].

Ese razonamiento surgió tras escuchar la barbarie de injusticia a la cual el Estado Chileno sometió a la jueza Karen Átala Riffo (si eso le pasó a una juez, ¿qué no le podrá pasar a alguien que no tenga esa jerarquía en la sociedad?). Los hechos el caso, se pueden resumir en la violación a sus derechos fundamentales, tras la decisión de la Corte Suprema Corte de Chile de dejar a sus hijas en manos de su ex esposo, de arrebatarle a sus hijas que nacieron de su vientre, todo por el simple hecho de amar a una mujer. El 19 de julio, tuve la oportunidad de preguntarle qué fue lo que sintió y me dijo que sintió esto: 

Humillación, ninguneo, sentir que eras reducido a una cosa, que se te quita tu dignidad , se te quita tu condición de persona, de te cosifica y se establece que eres una ciudadana de segunda categoría...
— Karen Átala Riffo, entrevista del 19 de Julio del 2018

Nada de ello habría ocurrido, de existir el respeto hacia la diversidad sexual. Nada de ese martirio habría ocurrido, si la orientación sexual no fuera un motivo de discriminación. Posiblemente con esos antecedentes en mente (además de los casos Flor Freire contra Ecuador; Duque contra Colombia) es que se fraguó la Opinión Consultiva 24. 

En enero del 2018, la Corte IDH notificó su opinión consultiva número 24 en relación a la Identidad de Género, e igualdad y no discriminación a parejas del mismo sexo. Esta opinión consultiva fue el resultado de la solicitud incoada por el Estado costarricense en fecha 18 de mayo del 2016 donde solicitó a la Corte IDH se pronuncie sobre el alcance de la Convención Americana de Derechos Humanos respecto de la protección del derecho a la identidad de género de las personas trans y los derechos de las parejas del mismo sexo, así como la compatibilidad de su normativa interna.

 

Orientan... vinculan...generan certeza sobre el alcance de los derechos.
— Haroldo Osvaldo Brito Cruz, Presidente de la Corte Suprema de Chile sobre las opinión consultiva 24

Finalmente,  la Opinión Consultiva 24, reconoció que la Convención protege el derecho a la identidad y la capacidad de auto determinarse y autogobernarse, estableció el derecho a definir  la identidad sexual y de género así como a tener documentación acorde a ella y consideró que la Convención protege el vínculo familiar entre personas del mismo sexo, con todos sus efectos patrimoniales y personales, y los Estados deben garantizar el acceso a todas las figuras legales ya existentes incluido el matrimonio.

Por ello, es de gran trascendencia el caso de la CorteIDH Átala Riffo contra Chile, pues marcó el inicio a los reconocimientos de las parejas homosexuales de sus derechos. Con esa decisión se revirtió la decisión de la Corte Suprema de Chile ya que nadie puede ser sujeto al trato degradante que la señora Átala Riffo sufrió, dado que la orientación sexual es una categoría protegida bajo la Convención Americana de Derechos Humanos.  

El caso se trata de una jueza chilena lesbiana, Karen Átala Riffo, madre de cuatro hijos (un niño y tres niñas) que decidió vivir con su pareja del mismo sexo. El Padre de los menores la demandó para obtener la custodia; caso que llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de Chile, dicha corte concedió la custodia al padre de las hijas, argumentando que la relación homosexual de Atala podría poner en riesgo a sus hijas.

La CorteIDH dispuso que en la determinación del interés superior del niño, no pueden ser admisibles las especulaciones, presunciones, estereotipos o consideraciones generalizadas sobre características personales de los padres o preferencias culturales respecto a ciertos conceptos tradicionales de la familia. El interés superior del niño no puede ser utilizado para amparar la discriminación en contra de la madre o el padre por la orientación sexual de cualquiera de ellos.

Agregó además que en la Convención Americana no se encuentra determinado un concepto cerrado de familia, ni mucho menos se define y protege solo un modelo “tradicional” de la misma. El concepto de vida familiar no está́ reducido únicamente al matrimonio y debe abarcar otros lazos familiares de hecho donde las partes tienen vida en común por fuera del matrimonio.

El artículo 2 de la Convención Americana de Derechos Humanos dispone que las decisiones de la Corte Interamericana son vinculantes para todos los Estados parte. 

Recientemente hablé de ello, con el honorable Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, Juez de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación de México. 


Como sabemos la Opinión Consultiva 24, ha sido objeto de gran discusión en Costa Rica sobre su alcance y su carácter vinculante. Al punto que entre el 1 y el 15 de agosto pasarán tres cosas: día de la Virgen de Cartago, día de las madres y día de la decisión de Sala Constitucional si el matrimonio civil (no religioso) será para todas las parejas adultas comprometidas, amorosas y con visión de formar una familia sin importar su orientación sexual.  

¿Porqué el matrimonio civil[1]? ¿por qué no otra institución con beneficios similares[2]?  O ¿por qué no mejor vivir una vida discreta, en privado, sin que nadie se entere de la relación entre personas del mismo sexo? Y sobre todo, ante tantos divorcios ¿porqué el matrimonio civil? 

Porque el matrimonio civil importa. Ya que tiene una connotación legal, social y cultural[3]que dejar a un grupo minoritario sin acceso a ello, les despoja de parte de su ciudadania. Se trata de darles el respeto, honor y reconocimiento a parejas del mismo sexo por medio del “sello de aprobación”[4]que el Estado otorga, ya que de manera ímplicita indica que apoya esa relación, dejando a un lado la categoría de ciudadano de segunda categoría a la cual se coloca a un colectivo de personas a quienes no se les reconoce su derecho a amar.  

Todas las personas, sin importar orientación sexual, tienen sueños, anhelos, ilusiones de lograr una unión complementaria con otra persona, al punto que puedan llegar a tener un reconocimiento legal y social de dicha unión; y esa unión complementaria no se llama unión civil, ni tampoco parterinato (ni cualquier otro nombre de algún “ornitorrinco jurídico” [5]que quieran inventar), sino que se llama matrimonio civil. La prejuiciosa imagen de hipersexualización que se ha generado sobre los hombres homosexuales, dificulta que las personas comprendan que al igual que las personas heterosexuales, las homosexuales sienten: “Soy un hombre. Necesito ser amado. Necesito amarme a mi misma Necesito sentirme fuerte y llorar. Necesito sentirme vivo y llorar mis pérdidas. Necesito saber que hay alguien en este mundo que realmente me ama. Necesito amar a alguien Necesito un hogar seguro, estable y comprometido. …”[6]

Las personas homosexuales, en algunos casos, crecieron con el ejemplo de sus padres y como tal, quieren vivir una vida romántica, a largo plazo y en comprometida con una persona adulta, bajo la figura de matrimonio civil. El reconocer este derecho, en nada afecta a un tercero, ni tampoco se vuelve un privilegio.

Estamos en el año 2018 donde más de 1 billón de personas alrededor del mundo viven en Estados donde el matrimonio civil de personas del mismo sexo es posible, donde el 70% de las poblaciones en América vive en territorios donde la inclusión de las personas del mismo sexo es factible[7], donde existe sobrada evidencia que la inclusión de las personas de la diversidad sexual conlleva beneficios societarios. Desde 1989, cuando se logró la primera Unión Civil, se ha avanzado considerablemente con la agenda, probando que las familias compuestas por parejas del mismo sexo, son igual de funcionales que las heterosexuales y por ende, cuentan con el mismo derecho a formar un vínculo familiar[8].

Como Ramón y Martín que llevan más de 15 años juntos como una pareja comprometida en una relación de amor, respeto y apoyo mutuo. Ellos estan juntos desde que Martín, a quien le encanta viajar por el mundo, llegó con su soleada energía de Texas, a los cielos de San Salvador, ciudad nativa de Ramón. Han compartido todo tipo de eventos, y además de vivir en San Salvador, Rio de Janeiro y en San José (donde los conocí) ahora viven en Argentina. En un mensaje emocional, Martín recordaba a su difunta madre, como lo guíaba, aconsejaba y el gran ejemplo de mujer que fue para él. El mensaje incluía desde su primera linea, que razón del fallecimiento, Martín y él viajaban juntos para darle un santo entierro a su madre. 

Al a esos dos hombres acompañarse en esos momentos tan duros, imaginando como Ramón consuela a su sonriente compañero de vida, como se tienen unos al otro, es donde me queda claro que el matrimonio no puede definirse por las partes del mismo, ni por su fertilidad o por su color de piel (no olvidar que los matrimonios interraciales fueron prohíbidos). El matrimonio civil se define por ser un firme compromiso de dos[9]personas adultas, en hacer una vida juntos, amorosa, comprometida, entregada una al otro, con la responsabilidad que ell implica para las buenas y para las malas.

Es injusto que dos personas como Ramón y Martín, no tengan la protección que toda persona heterosexual tiene. El amor de estos dos hombres adultos, merece y debe tener la misma protección que cualquier paraeja heterosexual, pues tanto las personas homosexuales, así como las heterosexuales, tienen esa misma capacidad de amar y entregarse en relaciones comprometidas. Dado que la orientación sexual[10]es una categoría protegida de no discriminación en el sistema interamericano, ¿por qué seguir discriminado a miles de parejas que se aman? ¿Qué acaso los Estados no deben promover medidas para tener a ciudadanos más felices[11]y cómodos en su vida? 

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Notas de fin de página 

[1]El Dr. John Corvino en su obra publicada por Oxford University Press “Debating on Same Sex Marriage” ofrece una corta aclaración sobre el término matrimonio civil entre personas del mismo sexo (“same-sex marriage”). Dice que algunos activistas lo evitan y se refieren a éste como igualdad de matrimonio civil (“marriage equality”) o matrimonio civil para gays y lesbianas o simplemente “matrimonio civil”. La frase “matrimonio civil entre personas del mismo sexo” sugiere la creación de una nueva institución en lugar de la expansión de una existente, lo cual consideran es una mejor manera de entender su propósito: reconocimiento no redefinición.

[2]El término fue inventado en 2000 en el estado de Vermont. Aunque no es ideal pero Corvino cree que fue un buen punto de partida, es mejor que nada, es un pragmático e incrementalista. Sin embargo está consciente que las asociaciones domésticas/uniones civiles no tienen la misma trascendencia que el matrimonio civil y algunos proveedores/actores sociales (dueños de funerarias, empleadores, hospitales) han discriminado contra personas en solo uniones civiles a pesar de su paridad de derechos.  

[3]Sobre los aspectos extrajurídicos (sociológicos, morales y religiosos)  a considerar del matrimonio, ver: Carrillo Ugalde, Rafael Ángel & Ramos Duarte, Jose Daniel. “Análisis legal de la posible inconstitucionalidad del artículo 14 inciso 6 del Código de Familia, basado en que el Derecho al matrimonio es un derecho humano independientemente de la orientación sexual.” Tesis de Licenciatura en Derecho, Facultad de Derecho. Universidad de Costa Rica. San José, Costa Rica. 2017. Pág. 37-69. Disponible en: http://iij.ucr.ac.cr/wp-content/uploads/bsk-pdf-manager/2018/04/Rafael-Angel-Carillo-Trabajo-Final-de-Graduacion.pdf

[4]Sandel, M. (2010). “Justice: What´s The Right Thing To Do?”. Farrar, Straus and Giroux, P. 254, 258.

[5]De igual manera, la Corte Interamericana definió que no es viable la creación de figuras nuevas, ya que ello puede resaltar el estigma discriminador que tradicionalmente se ha marcado a las personas del mismo sexo que buscan vivir en pareja: “Párrafo 224-.   Asimismo, a consideración del Tribunal, crear una institución que produzca los mismos efectos y habilite los mismos derechos que el matrimonio, pero que no lleve ese nombre carece de cualquier sentido, salvo el de señalar socialmente a las parejas del mismo sexo con una denominación que indique una diferencia sino estigmatizante, o por lo menos como señal de subestimación.”. Opinión Consultiva 24 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, notificada el 9 de enero del 2018.

[6]Downs, Alan. The Velvet Rage: Overcoming the Pain of Growing Up Gay in a Straight Man's World (pp. 22-23). Da Capo Press. Edición de Kindle.

[7]Ver publicación de BBC “los 23 países que han legalizado el matrimonio civil para personas del mismo sexo en el mundo” http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-40493968. Al respecto, cabe señalar que al día de hoy son más de 25 Estados, siendo Austria y Australia los casos más recientes. El matrimonio civil se encuentra disponible para parejas del mismo sexo en: Argentina, Alemania, Austria, Australia, Brasil, Bélgica, Canadá, Colombia, Dinamarca, Escocia, España, Estados Unidos de América, Ecuador (en discusión) Francia, Grecia, Gales, Irlanda, Islandia, Inglaterra, Luxemburgo, Malta, México (varios estados), Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Sudáfrica, Suecia y Uruguay. El primer país en el mundo en legalizarlo fue Holanda, hace más de 16 años, donde todavía no ha llegado ninguna de las plagas de Egipto. Al día de hoy, el suscrito está involucrado en procesos para lograr el matrimonio civil igualitario en Costa Rica, El Salvador y Panamá.

[8]Corte IDH. Identidad de género, e igualdad y no discriminación a parejas del mismo sexo. del 24 de noviembre de 2017. Párr. 192

[9]La importancia de hacer énfasis en que se trata de dos personas subyace en que existen una serie de argumentos en contra de que personas del mismo sexo se puedan casar civilmente, arguyendo que esto dará pie a que se permita otro tipo de relaciones: relaciones de tres personas, relaciones poligamicas, relaciones bestiales, entre otras (este tipo de argumentos se clasifican en la categoría de slippery slope). Sin embargo, toda esa argumentación es una falacia realmente, ya que las personas que apoyan todos esos actos, no están interesadas en relaciones de pareja – sean heterosexuales u homosexuales. Al respecto ver: Corvino, John y Gallagher Maggie. 2012.Debating Same-Sex Marriage, USA: Oxford University Press. 

[10]CorteIDH. Opinión Consultiva 24/17 (Identidad de género, e igualdad y no discriminación a parejas del mismo sexo) del 24 de noviembre de 2017, párrafo 218, 225 y 228. 

[11]En este sentido, resalto los hallazgos de la psicología positiva en lo que respecta a la correlación entre la felicidad personal y las relaciones interpersonales. La psicología positiva estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad así como de las fortalezas y virtudes humanas. Al respecto, el profesor de psicología positiva de la Universidad de Harvard, Dr. Haidt, explica el rol que desempeñan las relaciones interpersonales en alcanzar mayores niveles de felicidad. HAIDT, J. (2006). The happiness hypothesis: finding modern truth in ancient wisdom. Kindle.

[12]Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Atala Riffo y Niñas vs. Chile, dictada el 24 de febrero del 2012. De igual forma, la Corte Interamericana se ha pronunciado a favor de los derechos de la población los casos de Ángel Alberto Duque contra Colombia y de Flor Freire contra Ecuador, por lo que su contenido se vuelve relevante y sobretodo, vinculante para esta honorable Sala de lo Constitucional; tal y como lo reconoció la Corte en pleno con el reconocimiento de la sentencia dictada en el extranjero en el expediente 40-P-2013 dictada el 16 de febrero del 2016 y dad a conocer el pasado mes de mayo del año 2017.