El Tiempo


El tiempo es un factor omnipresente que se utiliza para legitimar personas en una causa, por ejemplo, dando credibilidad – a pesar de no conseguir resultados, haber actuado como un déspota (por no decir otra palabra), o bien por solamente vivir de mamar una teta- por llevar “50 años haciendo este asunto”. Un gran ejemplo de ello, es un medio de prensa escrito en El Salvador (con el tiempo he adquirido la prudencia), quienes tienen más de 50 años de ser un tercerón (ser tercero no es algo malo, pues el concepto de tercerón no se enfrasca en el puesto tres, sino la conformidad que da la mediocridad, de no querer mejorar, ni buscar un afán de superioridad. Así un tercerón puede ser un último lugar y hasta un primer lugar. Tercerón más que una posición es una actitud hacia la vida de no mejorar. De negar la calidad humana de poder superarse, sin llegar al extremo del Homo Deus.) sin afán de convertirse en el mejor medio, creo que nunca fue uno de sus intereses y lo han demostrado que se sienten felices en su puesto de tercerón.  Posición que además debería de revisarse a detalle, puesto que con el ingreso de otros medios en el año 2000 (quien sí entró con una intención de ser el primero de todos los medios, y tiene sus rayas para considerarlo en tal puesto) la caída de dicho medio, ha sido más que real, estrepitosa, de hecho es una sorpresa que aún siga funcionando ante tantos años de mediocridad. 

Se trata de un medio que busca dar un aire de seriedad, pero sin decidirse por completo, puesto que profundiza problemas propias de la “Civilización del Espectáculo” por medio de una sección confidencial, donde se evidencian – para ponerlo sin sazones técnicos- una serie de chismes sin fundamento (chismes de barrio), casi como un horóscopo político con fallidas predicciones o en algunos casos (la mayoría, sospecho) malas intenciones materializadas en un cobarde ataque de una publicación sin fuentes, y probablemente sin un análisis del contenido del mismo. Pero lo curioso de esta sección – de chismes inescrupulosas, como los de un periódico sensacionalista - es que pretenden legitimar la mentira bautizándola o protegiendo su contenido al colocarla dentro de la sección “confidencial”, como diciendo de manera indirecta (yo no les creo la verdad) que tienen fuentes legítimas, confiables y que a raíz de un análisis detallado, un cotejo de la versión recibida por su “fuente” la han cotejado con otras para determinar que existe una probabilidad más que razonable, cercana a la certeza, que lo indicado en la fuente es verdad. De cierta forma me recuerda a los anuncios de Nikken, la empresa “japonesa” que lleva salud por medio de sus productos que contienen tecnología del biomagnestismo”,  cuando disfrazan a un fontanero de médico -con tan solo ponerle una bata blancay lo graban haciendo videos de instalación de duchas, señalando que tienen tantos años en el mercado de salud y bienestar del hogar (cosa más rara eso del bienestar del hogar ¿no?). Naturalmente el cerebro asocia las batas blancas con médicos, y solamente se centra en el efecto que implica en la salud, la instalación de una ducha (que tengo y me encanta, dicho sea de paso) por parte de un fontanero en una bata blanca.  

 Un fontanero vestido de médico, como estrategia de ventas de Nikken. La bata representa a los médicos y los médicos a la salud.

Un fontanero vestido de médico, como estrategia de ventas de Nikken. La bata representa a los médicos y los médicos a la salud.

Pero salgamos de la prensa y  Nikken, para regresar con el tiempo, ya que les robé unos minutos  (difícil ponerlo de otra forma) de sus vidas en esa diatriba en contra del periódico.  valida las acciones de parejas, pues se entiende mejor si alguien tiene un “tiempo considerable” de estar juntos para tomar la decisión de casarse (cuando ello es legalmente posible), mudarse juntos o incluso hasta separarse. Así vemos, miradas juzgadoras cuando alguien sufre “demasiado” cuando la relación duró muy poco, como de cierta manera injustificado el dolor de una persona, pero ¿quién sino la misma persona que es la que siente para ser quien juzgue de la intensidad de sus sentimientos? Es así, el tiempo determina quien puede sufrir, quien puede tomar decisiones drásticas (como mudarse con otra persona). 

El tiempo manda nuestras vidas.  Justifica o fundamentala decisión que representa un salto al vacío que estará acolchonado con los años de respaldo de la interacción, como diciendo “tranquila, todo va estar bien, ya llevan 10 años juntos”, pero se olvidan que hay parejas que llevan 50 años juntos, pero no han acumulado ni un minuto de grandeza, de emoción total. El tiempo no siempre es un factor de felicidad o estabilidad, como nos han hecho creer. En algunas ocasiones cuando se salta al vacío que implica el amor, el tiempo debería ser un factor irrelevante, pues la conexión no debe darse conforme al tiempo, sino amarrado a los valores. Por eso, cuando las conexiones se construyen no en la costumbre que surge del tiempo, sino en la fluidez que dan los valores (pues las cosas fluyen desde el inicio) se logra viajar en el tiempo, dado que los valores son atemporales, por lo que pueden repetirse escenas de años anteriores en tiempos presentes, a pesar de haber transcurrido muchos años desde la situación original. 

 Por ello es que existen esas amistades que se siente “como si fuera ayer” aunque hayan pasado mil años, que no cuesta retomarlas cuando se reconectan. Esas son la conexiones que vale la pena mantener a lo largo de la vida, las otras, habrá que de construirlas para encontrar como encajar en valores; pues la mente es la que nos bloquea en muchos casos esas conexiones, por las mil y un circunstancias que hace que las interacciones sean limitadas: clases sociales, nivel académico, aspectos raciales, orientación sexual, identidad de género y otra serie de componentes de la identidad personal y circunstancias materiales que pueden afectar la creación de conexiones. A la inversa, también opera, así habrá quienes se vean obligados a conectar por tener la misma religión, a pesar de diferir en valores. Basta con recordar con los arreglos matrimoniales por conveniencia, que siempre que me acuerdo de ello, pienso en la India. 

Así, en ocasiones me ha pasado que “conecto” en ese mundo atemporal de los valores y las energías fluyen desde el momento inicial. Luego vienen las dudas, normalmente originadas por la mente, que no entiende como una relación puede sentirse tan sólida (sin desconfiar en que serás víctima de un canalla) si no ha transcurrido suficiente tiempo. Así la mente, que tiene tantas virtudes y aún más defectos, nos llena de inseguridad y sobretodo paranoia: “No debes confiar en nadie, hasta no tener suficiente información de sus patrones de comportamiento, lo cual solamente puede obtenerse con el paso del tiempo” nos dice de cierta forma nuestro pensamiento. La mente, de cierta forma, nos bloquea conectar; y a la vez lo facilita, así nos dicen que hagamos cosas que amamos, pues de esta forma, conoceremos a personas que están en la misma sintonía y ritmo que nosotros.  

La omnipresencia del tiempo se evidencia en el día a día de las personas: “tiempos sin verte” le dice un conocido a otro, tras accidentalmente encontrarse en un centro comercial (y sin intención de romper la distancia temporal entre sus encuentros); “hace años que no lo miraba” comenta una mujer, con una edad de un adulto joven cercana a los 30, quien se encuentra en shock tras encontrase con su amor y némesis de la adolescencia, mientras sutilmente abraza a su amiga, quien fue testigo de las primeras e intensas lágrimas que derramó su amiga en los mismos brazos que hoy la resguardan. “¿Cuánto tiempo llevan juntos?” preguntan unos amigos a una pareja recién conformada, para probar la consistencia de la ecuación creada por el par de enamorados. A mi, por ejemplo, me ha pasado que lo primero que me preguntan cuando hablo de mi libro de 300 páginas, “¿Cuánto tiempo te tardaste en escribirlo?” en lugar de consultarme sobre las fuentes, el mensaje que transmite o su razón de ser; pues el tiempo es una manera de simplificar análisis y de dimensionar esfuerzos, ya que nos permite traducir a nuestra escala otras actividades que algún individuo realiza para instruirse o formarse. Así podemos recordar, decenas de episodios donde al vernos frente a un Adonis, le consultamos: “¿Cuántas veces vas al gimnasio por día?” en lugar de enfocarnos en los ejercicios que realizan, o la disciplina en la que se han apegado para mantener un régimen alimenticio que reduzca considerablemente los niveles de grasa del cuerpo. Enfocarse en el tiempo, de cierta manera equivale a pensar en las calorías, en lugar del valor nutricional de los alimentos. Así alguien puede comer 300 calorías a punta de agua y saly reducir su volumen por desnutrición; o bien consumir 3500 calorías diarias de una dieta balanceada, con alimentos orgánicos, que vienen a nutrir los cuerpos del ser humanos (físico, emocional, mental y espiritual). 

David Gilmour, Roger Waters, Rick Wright and Nick Mason performing "Time".

Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain.
You are young and life is long and there is time to kill today.
And then one day you find ten years have got behind you.
No one told you when to run, you missed the starting gun.

Por supuesto que el tiempo es un factor que se requiere, que da orden y estructura a nuestras vidas: sabemos cuando se deben pagar las facturas pendientes, cuando es un momento oportuno para descansar y cuando lo es para trabajar. El tiempo nos da acceso a determinadas responsabilidades como las de conseguir un trabajo, bien una licencia de conducir, da el derecho de decidir en una multiplicidad de factores como la de consumir alcohol, ser parte de un ejercito (en los países donde los hay) o participar de la toma de decisión colectiva que significa una elección. El tiempo nos arma nuestras rutinas del día, pues resulta inimaginable un mundo sin tiempo, no podríamos ponernos límites en la interacción del día a día, nos quedaríamos todo el día paseando al perro; nos perderíamos en nuestra capacidad de avanzar entre una ciudad y otra, pues no entenderíamos como funciona la ecuación para determinar la distancia. Los estándares de velocidad tendrían que cambiar – 100 kilómetros por atardecer en lugar que sean por hora- y así buscaríamos nuevos patrones para determinar los cambios astrales que ocurren todos los días en los cuerpos celestiales que crean la lógica para la creación de los calendarios y el sistema horario. 

Es por este factor de estructuración del tiempo, que nos da una sensación de seguridad, de estabilidad y de orden es que resulta fácil para todas las personas extrapolarlo en la mayor cantidad de circunstancias para volverlo omnipresente y que sirva como el estándar más básico para medir, juzgar y validar cualquier interacción humana. Es por ello, que la mente nos dice que seamos cautos al momento de conocer a alguien, que no tomemos decisiones apresuradas, pues el tiempo deberá señalarnos si alguien es de confianza o no, una válida y cauta forma de interactuar, sobretodo ante las capas de protección que el ser humano (en potencia de ser, como explica Osho en su obra “Madurez”) va creando para ir cubriendo sus verdaderos anhelos y su esencia, envolviendo además nuestras capas con novedad, para ir adaptándonos a las nuevas realidades societarias.  

El tiempo (¿o la tiempo? ¿tiene género esta cuestión del tiempo? Discusiones infértiles que no deberían permear un domingo) también es un elemento que contribuye a la desgracia de los seres conscientes que somos, pues nos podemos perder en la nostalgia de regresar a un tiempo pasado, a un mejor tiempo pasado como usualmente las heurísticas del cerebro nos hacen creer. Claro esta, que en este tortuoso camino de navegar en el tiempo es que ocurren también pasos inciertos en la construcción del futuro, que inicia en el pensamiento y se va labrando sus caminos con cada idea positiva (o negativa) que tengamos en la creación de esa próxima realidad, pues sigue estando en potencia con cada pensamiento que caen sobre el otro. Por ello, la importancia de tener una menta positiva, clara y sana para no ir pensando aspectos negativos y limitantes, puesto que estos se pueden transformar en realidad.

Parte de su éxito – en construir su dominio hegemónico en el diario vivir-  es que es fácil de entender hasta cierto nivel, pero irónicamente (sobre el principio de las ironías, leer esto), se trata del aspecto más complejo del universo en descifrar y entender. Todos estamos conectados con el cosmos, la mente nos da pequeños destellos de la gloria de tener conexión con la fuente, cuando tenemos esos momentos de “Eureka” en la que solamente caen las ideas como unos bloques de lego construyendo nuevos conocimientos y entendimientos de situaciones no antes planteadas, que resulta imposible no contarlas e imperdonable, omitir escribirlas. Así también, la memoria nos da una idea del elemento del tiempo cuando se extrae el tiempo del mismo factor temporal, pues en la memoria se rompen las clasificaciones de lo que ocurrió por día, hora, mes y año y se terminan mezclando los eventos más relevantes en una gran masa de sucesos que marcan y determinan quienes somos como humanos. 

Así, hoy me podré almorzar un delicioso plato del programa de limpieza total que inicié hace 6 días (nuevamente el tiempo, que difícil es excluirlo, es como el Samuel L. Jackson de la interacción diaria), con la empresa Good Foods CR, salir a pasear en mi auto, encontrarme con amigos y terminar con una película. Pero en mi memoria, ese día que suena tan soñado en medio de un cielo azul, se podrá terminar mezclando con mis días anteriores en los que hice cosas totalmente diferentes, o bien, me mantuve en casa escribiendo emails o redactando escritos. La memoria tiene esa capacidad – o defecto según se quiera ver- de mezclar eventos, como lo diría la profesora Loftus, la memoria es como un bowlde leche y cada nuevo recuerdo es una gota de leche que se funde entre la colección ya asentada.  

Vale la pena reparar sobre la memoria si no existiera el tiempo ¿existiría el pasado o el futuro? ¿Cómo sería un mundo sin tiempo? ¿podríamos funcionar? ¿se requiere tiempo para avanzar? ¿Se podría leer o escribir sin el tiempo? ¿Es que acaso el tiempo es como un aceite que lubrica cada interacción humana, por más ínfima que sea? ¿Es sustituible el tiempo como medida rectora de la existencia humana? ¿existirá algún otro elemento como el tiempo, del cual no hemos tomado consciencia de su existencia? Son algunas preguntas que nos hacen concluir de la necesidad de vivir a la par del tiempo, pero ello no implica que no pueda efectuarse un replanteamiento sobre el mismo, sobre como su omnipresencia debería limitarse al de ciertos ámbitos donde cumple perfectamente sus funciones, y alejarlo de otras donde limita la interacción humana.